Adicciones y el Hambre de Algo Más
La palabra “adicción” nos lleva rápido a pensar en drogas, alcohol o cigarrillos, pero la realidad es que las adicciones van mucho más allá. Hoy en día, hay quienes no pueden soltar el telófono, el trabajo, el ejercicio, la comida, las compras, o incluso el drama de sus vidas. Y lo curioso es que, aunque a simple vista no parezca, todas las adicciones tienen algo en común: intentan llenar un vacío.
No es la sustancia, es la falta de algo
Gabor Maté, médico experto en adicciones, afirma que no deberíamos preguntar “¿Por qué la adicción?” sino “¿Por qué el dolor?”. Porque detrás de cada persona que no puede dejar de hacer algo hay una necesidad insatisfecha, un hueco emocional que busca ser llenado de alguna manera.
Piensa en esto: una persona adicta al trabajo puede haber crecido sintiendo que solo tiene valor si es productiva. Alguien que no puede soltar una relación tóxica quizá aprendió de pequeño que el amor se gana sufriendo. Quien no puede dejar de controlar todo podría haber sentido que, en su infancia, la seguridad dependía de estar alerta y anticiparse a los problemas.
Y aquí viene lo interesante: el cerebro se acostumbra a estas conductas y las vuelve automáticas. Nos engañamos creyendo que “no podría vivir sin esto”, cuando en realidad lo que no podría vivir sin atender esa necesidad real.
