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Charo • 11.09.2024

Cuando el Vacío Duele

Adicciones y el Hambre de Algo Más

La palabra “adicción” nos lleva rápido a pensar en drogas, alcohol o cigarrillos, pero la realidad es que las adicciones van mucho más allá. Hoy en día, hay quienes no pueden soltar el telófono, el trabajo, el ejercicio, la comida, las compras, o incluso el drama de sus vidas. Y lo curioso es que, aunque a simple vista no parezca, todas las adicciones tienen algo en común: intentan llenar un vacío.

No es la sustancia, es la falta de algo

Gabor Maté, médico experto en adicciones, afirma que no deberíamos preguntar “¿Por qué la adicción?” sino “¿Por qué el dolor?”. Porque detrás de cada persona que no puede dejar de hacer algo hay una necesidad insatisfecha, un hueco emocional que busca ser llenado de alguna manera.

Piensa en esto: una persona adicta al trabajo puede haber crecido sintiendo que solo tiene valor si es productiva. Alguien que no puede soltar una relación tóxica quizá aprendió de pequeño que el amor se gana sufriendo. Quien no puede dejar de controlar todo podría haber sentido que, en su infancia, la seguridad dependía de estar alerta y anticiparse a los problemas.

Y aquí viene lo interesante: el cerebro se acostumbra a estas conductas y las vuelve automáticas. Nos engañamos creyendo que “no podría vivir sin esto”, cuando en realidad lo que no podría vivir sin atender esa necesidad real.

La adicción como refugio: ¿Cómo salir del círculo?

No se trata solo de “fuerza de voluntad”. Si fuera tan fácil, nadie fumaría, nadie se quedaría atrapado en relaciones tóxicas y nadie se comería un kilo de helado a las dos de la mañana viendo películas tristes. Salir de una adicción implica reconocer qué necesidad está intentando tapar y aprender nuevas formas de llenar ese espacio.

Ejercicio para reflexionar

  • Escribe una lista de las cosas que haces “en automático” para sentirte bien (comer, revisar redes, fumar, beber alcohol, ver series, discutir, comprar, etc.).
  • Pregúntate: “¿Qué estoy buscando realmente cuando hago esto? ¿Alivio? ¿Atención? ¿Reconocimiento?”
  • Piensa en otra forma de darte eso mismo sin que sea dañino para ti.

Ejemplos para salir del automático y recuperar el control

El cigarro en la oficina

Una persona que fuma desde los 16 años, pero no porque le encante el sabor. Cada cigarro es una pausa, un momento para ella misma. Lo que en realidad necesita no es nicotina, sino un respiro en su día. ¿Y si en vez de un cigarro, se regala 5 minutos de descanso consciente?

Las compras de medianoche

La persona que siente un vacío cuando llega a casa, así que compra cosas en línea sin pensarlo. No es el objeto lo que le falta, sino la sensación de recibir algo nuevo. ¿Y si en vez de una compra, se regala palabras de reconocimiento por su esfuerzo diario?

El teléfono que nunca suelta

Esa persona que revisa sus redes cada cinco minutos, no porque haya algo importante, sino porque teme sentirse sola. ¿Y si en vez de buscar validación afuera, se dedica un rato a escribir lo que sí valora de sí misma?

Los brindis vacíos

La persona que busca en cada copa el alivio a un dolor profundo. No es el alcohol lo que le falta, sino el consuelo y la paz que aún no ha encontrado. ¿Y si en vez de un trago, se regala un momento de autocuidado y amor por sí mismo? Por ejemplo, Tómate un vaso de agua antes de decidir el siguiente trago. No es solo hidratación, es un pequeño espacio para preguntarte qué necesitas en verdad.