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Charo • 18.01.2025

¡Miéntete!

El Poder de las Palabras que te Dices

Seguro has escuchado la frase “La verdad duele”. Pero lo que realmente duele son las historias que nos contamos a nosotros mismos. Porque, a ver, seamos sinceros: a veces, sin darnos cuenta, nos mentimos de la peor forma posible. No es que digamos que vimos un unicornio en el supermercado (aunque, oye, ojalá), sino que usamos palabras que programan nuestra mente para el fracaso.

Tu cuerpo escucha todo lo que dices

Cada vez que sueltas un “Me muero del cansancio” o “Soy un desastre”, tu cerebro no lo cuestiona. No te dice: “Espera, espera, en realidad no te estás muriendo, solo estás agotado”. No. Tu mente lo toma como una orden y actúa en consecuencia. Es como si tuvieras un asistente personal que apunta todo lo que dices y lo cumple al pie de la letra.

La neurociencia ha demostrado que el cerebro no distingue entre realidad e imaginación. Expertos en el tema como Joe Dispenza, coinciden en que el lenguaje influye directamente en nuestras emociones, nuestra química y hasta en nuestra biología. Es más, el famoso experimento de Masaru Emoto con el agua lo prueba: al exponer el agua a palabras positivas formó cristales hermosos, y con palabras negativas, se volvieron caóticos. Y adivina qué... ¡Nuestro cuerpo es en gran parte agua!

Cambia tus palabras, cambia tu realidad

Lo mismo ocurre con las constelaciones familiares. En estos encuentros, cuando una persona cambia la forma en que nombra su historia, su relación con el pasado y su manera de verse a sí misma, algo profundo se transforma. Porque lo que nos decimos y creemos define cómo nos movemos en el mundo.

Ejercicio: Comprueba el poder de tus palabras

  • Ponte de pie y di en voz alta: “Estoy cansado, agotado, sin energía”. Nota cómo se siente tu cuerpo.
  • Ahora di: “Estoy recuperando energía, mi cuerpo se recarga”. Observa la diferencia.
  • Cambia palabras negativas por positivas durante un día y anota cómo te sientes. ¡Te sorprenderás!

Las frases que te sabotean y cómo cambiarlas

Si quieres sentirte mejor, empieza por hablarte mejor. Aquí tienes algunas frases comúnmente autodestructivas y sus versiones "mentirosas"... o mejor dicho, saludables:

  • “No puedo más” ⇒ “Necesito una pausa para recuperar energía”.
  • “Siempre me pasa lo mismo” ⇒ “Estoy aprendiendo a manejar esto de una nueva manera”.
  • “Soy un desastre” ⇒ “Estoy en proceso de mejorar”.
  • “Nunca lo lograré” ⇒ “Cada paso me acerca más a mi meta”.
  • “Soy muy torpe” ⇒ “Estoy desarrollando más confianza en mí”.
  • “No sirvo para esto” ⇒ “Puedo aprender si me lo propongo”.
  • “Siempre me enfermo” ⇒ “Mi cuerpo se fortalece cada día”.
  • “Estoy demasiado viejo para esto” ⇒ “Siempre es un buen momento para empezar”.
  • “No me lo merezco” ⇒ “Soy digno/a de recibir lo mejor”.
  • “Esto es imposible” ⇒ “Voy a encontrar una forma de lograrlo”.

Conclusión: Miéntete con amor

No se trata de negar la realidad, sino de hablarte de una manera que te impulse en vez de frenarte. Cambia tus palabras y verás cómo cambia tu energía, tu motivación y hasta tus resultados. ¡Dile a tu cerebro lo que quieres que sea verdad y él hará todo lo posible por hacer que así sea!

Ahora dime, ¡qu&iecute; “mentiras” saludables vas a empezar a decirte hoy!