Lo que no se dice, pero se siente
Las separaciones no solo rompen parejas, también sacuden a los hijos como un terremoto emocional. Aunque cada familia es un mundo, hay patrones que se repiten: bandos divididos, sentimientos de lealtad, culpa, rabia, alivio... todo mezclado en un cóctel emocional que pocos saben cómo digerir.
Los hijos en medio: Entre el amor y la confusión
Cuando papá y mamá se separan, los hijos pueden sentirse arrastrados a una especie de “guerra silenciosa”. Algunos eligen a un “favorito” y rechazan al otro. Otros intentan mediar, convirtiéndose en el adulto de la casa. Y están los que, aunque sonrían, llevan una tristeza que no siempre saben expresar.
Si sentiste que debías cuidar a tu mamá porque estaba destrozada o que debías demostrarle a tu papá que él también era importante, es posible que hoy sigas cargando con emociones que no te corresponden.
